tuviera un psicólogo
Esta tarde fuí a que me analicen los sueños y el especialista, confundido y extrañado, me dio los resultados uno a uno, como con miedo. Lo amenacé y cambió la hoja de resultados. Me recetó pétalos de margarita, pero sólo los impares, los que dicen "no me quiere", para que me hagan un poco más de daño. Me enfurecí, pero sólo un poco, porque luego recordé que pronto me iré de esta ciudad y que entonces dejaré atrás estas calles feas y sucias, llenas de chicles pegados a las baldosas; que te atrapan, se pegan y no te dejan huir de tus propios aprobios; para no volver jamás.
Al llegar al refugio me hice una infusión con las margaritas y me la bebí, luego me encontre nadando en ella hasta que ya no pude más y terminé por ahogarme, con los ojos cerrados, pedí un deseo y por las dudas arrojé otro más,( mejor pido dos por si el primero no es oido). Al abrir los ojos no se había cumplido el primero. Y tampoco el segundo. Así que me reí como un descocido. Porque estaba en la bañera despertando de un ataque de fantasía. Y porque no puedo dormir y tampoco puedo llamar a nadie por teléfono porque dicen que porque yo no duerma tampoco significa que tenga derecho a imponer la ley del insomnio a medio planeta.
lunes
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