En este último tiempo he tratado de hacer mi propia introspección. Sentía la necesidad de hacerlo porque veía muchas fisuras en mis conductas. Aún hoy veo haces de luces por algunas fisuras que no logro distinguir de donde vienen. Una de las cosas que me he replanteado es si realmente la energía y el lazo en las amistades que tengo son tan profundos y vivaces. No solo el hurgar en ese tema me resultó molesto e incomodo sino que obtuve algunos resultados que no me gustaron y a la vez me decepcionaron. Termino pensando que el amigo verdadero, al igual que el amor verdadero, es invisible a los ojos. Como en una remake del Principito
Analizar mi propio YO, todo un tema. Pero necesitaba verme. Necesitaba y necesito hacer introspección de mi momento de vida actual.
¿Viste los tiburones como mientras nadan en el mar juntan peces parásitos a su alrededor y no se dan cuenta ni se percatan de ellos? Así siento ha veces que las personas se aproximan y no te das cuenta de ello pero mientras tanto necesitan de vos para sus vidas… en algún sentido, claro.
Preguntarme sobre la amistad, el amor, el trabajo, las relaciones personales y otros temas puntuales me ha ayudado a darme cuenta cuantos grados viré en el océano de mi propia vida. Siempre es bueno agarrar la brújula y ver si aún seguimos el mismo rumbo o estamos cerca de encallar… Siempre es bueno agarrar lápiz y papel y hacer una introspección de nuestro YO interior… ¿no lo creés?
martes
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