Y es que la navidad me enferma, y no es una licencia, es terriblemente real. Desconozco si será debido al calor; al pseudo espíritu de navidad, donde te encontrás a cenar con quien rehusás ver el resto del año o simplemente a mi baja moral que hace
que mis defensas bajen al limite por estas fechas, pero todos los años me deprimo en Navidad, lo cual supone, que o bien la cena
de nochebuena la paso con extraños seres contra los que no tengo anticuerpos, o bien me como todas esas cosas que comemos los
argentinos para estas fechas que nada tienen que ver con la época del año que vivimos. Que son más bien para sumar calorías
en lugares donde la temperatura llega a los -10.
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